Reutilización de aguas residuales tratadas en la agricultura

Reutilización de aguas residuales tratadas en la agricultura

En los últimos años, la conversación sobre el agua ha ido cambiando y ya no se trata solo de “usar menos”, sino de usar mejor, y es en ese contexto donde la reutilización de aguas residuales tratadas en la agricultura empieza a ocupar un lugar protagónico.
La verdad es que, mientras el clima se vuelve más impredecible y los recursos hídricos enfrentan mayor presión, aprovechar cada gota se transforma en una tarea urgente y también en una oportunidad para innovar.

¿Por qué mirar hacia las aguas tratadas?

Para muchos agricultores, el agua es más que un insumo, es la base invisible que sostiene cultivos, economías locales y familias enteras. Sin embargo, las fuentes tradicionales —pozos, ríos o sistemas de riego— no siempre alcanzan, especialmente en temporadas secas o en zonas con estrés hídrico.

Aquí es donde entra en escena el agua residual tratada ya que cuando se procesa adecuadamente, se convierte en una fuente segura, constante y sorprendentemente valiosa para el riego agrícola. No es casualidad que países como Israel, España o Australia ya la utilicen ampliamente para mantener productivos sus suelos.

Algunas de las ventajas que marcan la diferencia son:
1. Es un recurso confiable incluso en épocas críticas ya que el agua residual tratada no depende de la lluvia ni de la disponibilidad estacional, esto da estabilidad al riego y permite planificar con mayor tranquilidad.

2. Aporta nutrientes al suelo debido a que muchos sistemas de tratamiento —especialmente los biológicos y de membrana— dejan trazas de nutrientes como nitrógeno o fósforo que para el agricultor significa menos fertilizantes artificiales y más ahorro.

3. Reducción de la extracción de agua dulce, cada litro reutilizado es un litro que no se toma de ríos, arroyos o acuíferos, respetando los ciclos naturales, dando un respiro a las fuentes tradicionales.

4. Cuando el efluente tratado se reintegra de forma útil al sistema agrícola se evita que llegue a cuerpos de agua donde podría causar impactos ambientales mitigando la contaminación.

Pero hablar de reutilización responsable también implica mirar también las dificultades y en ese sentido hay que mirar ciertas cosas como la calidad y nivel de tratamiento ya que no toda el agua tratada sirve para cualquier cultivo. Se requiere tecnología confiable y procesos que garanticen la eliminación de patógenos y contaminantes, la seguridad es clave, por eso, muchos países exigen normas estrictas para asegurar que el agua usada en cultivos no represente riesgos para la salud ni para el suelo.es aquí donde sistemas como BioBarrier® o FAST® marcan una diferencia real con efluentes de alta calidad,

Un camino hacia la sostenibilidad hídrica

Reutilizar aguas residuales tratadas no es solo una solución técnica, es reconocer que el agua no desaparece, se transforma, y que, si la tratamos bien, puede volver a la tierra para dar vida una vez más.

En un mundo donde la agricultura alimenta a millones y el clima exige decisiones valientes, apostar por tecnologías de tratamiento eficientes y seguras es un paso firme hacia un futuro más resiliente.